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No sé exactamente cuándo me di cuenta que toda aquella vida con la que fantaseaba de pequeño no se hará realidad jamás; que todas mis perspectivas son ruinas imposibles de componer.

Es como si me hubiese quedado dormido durante una pausa, y ahora el escenario fuera otro. O quizás, el telón se ha rasgado y sólo veo los hierros retorcidos, las manchas de humedad y los pilares hundidos. Sólo veo lo que hay detrás: los engranajes que arrancan extremidades y las magulladuras que no se pueden disimular con hipocresía y maquillaje.

Pero no es esto lo que me deprime; lo que me deprime es que ahora ya no sueño con nada, ni espero nada..

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6 de cada 10 personas que expresan “me gustan como escribes”, terminan decepcionadas conmigo. Y lo que es peor: dejan de leerme.

La mayoría de la gente que me lee (que es un opúsculo minoritario de un sector minorista de un reducido grupo) quiere saber más de mí; quieren conocer al autor de los textos que les agradan.
Pero la mayoría acabará decepcionada conmigo.
Les gusta lo que escribo pero no les gusto yo. Este es un hecho estadísticamente comprobado.

¿Y qué hago yo al respecto? Francamente, nada. ¿Acaso tengo que hacer algo? Ya se me ha pasado la edad de intentar ser lo que los demás esperan que sea.

javLas japonesas también sonríen cuando están tristes

Lo que realmente me molesta es cómo al ir conociéndome, van dejando de leerme. Y cuando se cansan de mí (lo cual es tan lícito como que yo me canse de ellos) dejan de leerme.
De repente, al no gustarles yo, automáticamente tampoco les gusta lo que escribo.

Tal injusticia me pone triste. Demuestra una extraña incapacidad para separar la obra del autor.
Es algo tan talibán como aquellos judíos fanáticos que consideran una aberración que se interprete Wagner.

…pero no me gustas tú.

De todos los artículos que en nuestra suciedad de consumo podemos adquirir, un coche es el más grande de los agujeros económicos que existen: comprarlo, pagar impuestos, tasas, seguros, y luego, si encima queremos usarlo: recargarlo religiosamente de combustible fósil,…

Si todo ello no fuera un gasto infinito, hay gente que decide gastarse el dinero en “personalizarlo” (nada malo encuentro yo en adaptar las cosas a nuestro gusto), pero expresarse mediante el propio coche parece propio de gente que, en realidad, no tiene mucho que expresar (o que es incapaz de encontrar un medio más efectivo para hacerlo).

Un ejemplo: este tuneado “a lo japonés”.

tunning_hentai

El vehículo debe ser propiedad de un fan del hentai, que no duda en hacer apología del lolicon, con esta colorida estampa de una chiquilla que nos muestra –impúdicamente- su matricula. (La foto la he encontrado en un interesante post sobre fetichismo japonés)

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En realidad, todo consiste en hacerse ver, en llamar la atención, en una sociedad que a menudo parece poblada por clones. Francamente nada nuevo, los faraones también tuneaban sus sarcófagos y sus tumbas. Claro que ellos, mucho más listos, lo hacían con el dinero y el esfuerzo de los demás. Hoy en día, aparte de ser flagelados por “los superiores”, nos flagelamos (el bolsillo) nosotros mismos. Haha… y luego llaman a esto evolución.

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El otro día realicé un viajecito al cementerio, para asear la lápida de mi padre, y plantificar, en esos jarrones colgantes, unas flores plastificadas (este mes sería su aniversario).

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Una lápida es nuestro último Facebook. Y un cementerio no es más que una red social (de muertos) donde los familiares y amigos del “usuario” se encargan de editarle el perfil público.

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Estuve cotilleando entre los bloques de lápidas. Un luminoso y fresco día de primavera, invitaba a perder unos minutos en la observación. Encontré matrimonios con “tumbas pareadas”; familias accidentadas (padre, madre e hija, fallecidos el mismo fatídico día); lápidas con fotografías descoloridas y flores marchitas; auténticos mini-templos, con todo tipo de artilugios; y –para mí sorpresa- a un antiguo compañero de instituto.

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Como mi relación con el entorno es puramente circunstancial, desconocía que D. estuviera muerto. Nunca fuimos amigos, a lo sumo compartimos alguna clase de alguna materia optativa. Y lo único que recuerdo, aparte que tenía un hermano (¿?), es que tenía el cabello moreno y una nariz “acerdada” (detalles que aún se aprecian en la lustrosa fotografía pegada al mármol negro; así que ni siquiera eso es un recuerdo propiamente dicho).

No me entristeció saber que está muerto. En realidad, y aún a riesgo de ser políticamente incorrecto, ver tumbas de gente que ha muerto mucho más joven que yo, siempre me ha provocado cierto animo. En especial, los días luminosos en que la vida –incluso la mía- parece algo digno de ser vivido.

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Así que no descarto volver pronto al cementerio, y buscar –esta vez con afán- las tumbas de antiguos conocidos generacionales.
Me ahorraría la búsqueda si, a la entrada del cementerio, se colgara un índice o catálogo de fallecidos. Claro que esto no es más que un apunte, fruto de una visión práctica de la existencia.

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Mantengo una sonrisa, una voluntad de hacer sonreír a las que me importan (a ellas), y un falso equilibrio sensato.

La vida sigue, la función debe continuar…

Estrecho manos y agradezco, hipócritamente, acciones que no debería hacer falta agradecer. Destellos de humanidad que, parece, hay que alabar sino quieres correr el peligro de ser llamado bicho raro.

monstruo_interiorA veces me creo realmente que soy como quiero aparentar que soy.
Otras sé que soy el monstruo que habita en el silencio de mi interior.

Por dentro sólo oigo el aullido del viento helado, ese ojo del huracán, silencioso y frío, que va antes y después de una tormenta. Puede que la única tormenta, u otra de nueva; son tantas que ya he perdido la cuenta.

El pensamiento, siempre libre y siempre políticamente incorrecto, chirría ante estas falsedades. Y alrededor, palabras, palabras, y palabras. Las palabras, para mí, ya no pueden significar nada.

Este blog, este Diario Ilustrado, es otra muestra gratuita de una bonita falsedad hipócrita. Hablo, con más o menos ingenio, de lo que me llama la atención. No falta el humor, cierta denuncia social, y unas ganas salvajes de culturizar al lector. Procuro iluminar aquello que permanece en la sombra y que merece brillar.

Pero esto no seria un diario, entonces. Un Dietario si acaso.

Un diario debería centrarse más en mí.

Pero odio los blogs de egocentrismo vacuo:

  • Me voy de viaje
  • He vuelto del viaje
  • Hoy no tengo nada que decir

Ya sabrás a los que me refiero…

mi_diario_secreto

Resulta macabro que el post con más comentarios sea el de la muerte de mi padre. Desgraciadamente, no dispongo de suficientes parientes moribundos para mantener el listón a este nivel.

Tampoco puedo escribir un diario. Uno de sincero y libre. Las cuchilladas envenenadas acabarían por herir a mis lectoras, aunque sólo fuera por aquello de la cercanía al área contaminada. Quizás debería hacer un Diario del Bastardo (anónimo…) Y allí disparar a diestro y zurdo.

Quizás, simplemente debería dejar de perder el tiempo así… esto no es más que la enésima huida a ninguna parte. Otro coletazo para distraerme de la derrota.

johnnie-walker

Johnnie Walker, el asesino de gatos (según Murakami)

“En aquella yo no tenía por qué pensar en nada. Bastaba con ir viviendo. Sólo por el simple hecho de vivir, yo ya era alguna cosa. Era algo espontáneo. Pero, en un momento dado, dejó de ser así. Vivir me fue convirtiendo en nada. ¡Qué cosa tan extraña! La gente nacemos para vivir, ¿verdad? ¿Cómo es que yo, conforme he ido viviendo, he ido perdiendo contenido hasta convertirme en una persona vacía? Y además, de aquí en adelante, a medida que vaya viviendo, posiblemente siga convirtiéndome en una persona más vacía aún, que valga menos todavía. Aquí hay un error. No puede pasar una cosa tan extraña. En alguna parte debe de poder cambiarse la dirección de la corriente.”

Kafka en la orilla
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colonel-sanders-with-girlsColonel Sanders, el proxeneta (según Murakami)

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