Hace unos días vi Desirée, una película menor (si puede ser menor una película con Marlon Brando) sobre Napoleón.

Brando_NapoleonUn Ego interpretando a otro Ego

Aunque sabía que Brando había hecho de Napoleón en alguna parte, no sabía dónde ni cuándo. Tampoco el director no es uno de esos que, los entendidos, consideran grande. Y aunque la película esté rodada en cinemascope (un gran qué en la época) no se trata de una superproducción.

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Todo lo anterior importa poco y sólo era para marear al lector.

Viendo Desirée pensé: “ya no se hacen películas así”.
Hoy en día, una película sobre Napoleón incluiría épicas batallas con humo, explosiones, cuerpos mutilados y soldados lejanos generados por ordenador. Aquí, como no hay presupuesto para una batalla, pues no se rueda. (Lo cual no quiere decir que no sepas que se ha producido una batalla).

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He leído algunas críticas demoledoras contra Desirée. Atacando su falta de rigor histórico y la manipulación del personaje de Napoleón, al que se pinta con el gran malo, al que todas las fuerzas “buenas” de Europa deben vencer.

Mis conocimientos napoleonísticos son demasiado reducidos para opinar, pero la película (que no es, ni pretende ser, un documental riguroso e histórico ni del personaje ni de la época) me gustó.

Quizás porque tiene algunos tópicos de esa época dorada de Hollywood, detalles menores, como secundarios con apenas cuatro frases, pero que los definen de maravilla.
Quizás porque recrea esa época de gentilhombres y damas (que he leído en Dumas y Hugo). O quizás porque siempre he tenido predilección por “Vainilla”, Jean Simmons (esto es un juego de palabras con el personaje de esta actriz en Espartaco. Yo ya me entiendo, a veces… :D).

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desiree_MarlonBrando-JeanSimmonsBrando & Simmons en un baile de Desirée

La protagonista, Desirée (Jean Simmons) es una chica marsellesa seducida por Napoleón (que casa a su hermano José con una hermana de Desirée) y a la que luego abandona para casarse con Josefina. Desirée, por una serie de azares políticos, acaba en la corte de Suecia. A Desirée no le agradan los palacios, “son fríos y hay demasiada corriente de aire”, escribe en su diario. Lo que me ha hecho pensar en la última entrega del “Millenium” del sueco Stieg Larson: La reina en el palacio de las corrientes de aire. ¿Alguna relación? Lo ignoro.

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