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Este verano estoy nostálgico y me he propuesto, también, redescubrir algunas obras de manga que había visto, en anime o en OVA, en mi infancia.
Hay dos por las tengo especial afecto: ¡Ah, mi diosa! de Kosuke Fujishima y Tenchi Muyo de Hitoshi Okuda.

La influencia de estos mangas en obras recientes, como el Love Hina de Ken Akamatsu, es tan evidente que a menudo la “inspiración” parece plagio.

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Según una amiga otaku, se trata de un género que se denomina “manga harem”. Un prota masculino y todo un harem de chicas a su alrededor. El autor juega con que muchas sienten afecto por el chico. Pero el corazón del chico pertenece a una única chica (y la chica en cuestión ama al prota) pero los dos son demasiado tímidos para declararse se amor (snif, q potito).

Según el nivel de ingenio del autor, se darán situaciones más o menos comprometidas (quizás picantes, como en el Mahoromatic de Nakayama & Ditama), en todo caso, este género es siempre apto para todos los públicos, muy entretenido y con muchas dosis de humor. Unos manga muy recomendables, especialmente para el verano: fresco, ligero, sencillo y que, a menudo, se hace querer.

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Y prueba de ello mi enamoramiento juvenil por Belldandy, la chica de ¡Ah, mi diosa!

belldandy_Ah_mi_diosaLa bella Belldandy

Pero como el paso del tiempo es inexorable y todos nos hacemos viejos, ahora mi atracción ya no es tanto hacia Belldandy sino hacia su hermana mayor, Urd.

URD_Ah_mi_diosaI want you

Actualmente Urd me parece un personaje más actual, más libre, y Belldandy algo mojigata.

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Esta derivación del amor a medida que uno crece, me recuerda aquel chiste del Profesor Perich:
Uno se hace mayor cuando en lugar de gustarle las mujeres de sus amigos, empiezan a gustarle las hijas de sus amigos

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