Como si no tuviera ya bastante con editar el Diario, pasar la mopa al Rincón, escribir fanfics, mantener al día mis estantes virtuales de libros y películas, fotoleguear cine y hentai, contribuir en un foro de microeconomía de Taiwán, revisar guiones de películas porno y barrer las hojas secas que caen en el jardín, como si no tuviera ya bastante, decía, la Verde Manzanita y yo hemos tenido un hijo.

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Es una criatura curiosa, cultivada y –es de suponer, a juzgar por los padres-, eroticosa. Con él, o ella (pues es de sexo indefinido) uno se entretiene y hasta puede que aprenda alguna cosa.

No pretende dar lecciones a nadie, sólo sobrevivir y aportar alegría y orgullo a sus progenitores. Y contribuir, con su enorme humildad y minúscula capacidad, a exterminar la estupidez y el olvido humano. Y recordarnos que la vida es breve, cíclica y defectuosa.

¡Tenéis que ver al bebé!


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