No sé quién, ni cuándo, se invento eso de hacer “la ola” en los estadios de fútbol. Tampoco sé cuál fue el primer equipo cuyos aficionados hicieron uno de esos impresionantes murales como los que se ven a menudo en el Camp Nou y alguna vez, en el Bernabeu.

En todo caso, estas dos acciones: la ola y los murales, precisan de una grada llena.

¿Y qué pasa si nuestro equipo es pobre en aficionados o juegan tan mal que la gente, el domingo por la tarde, prefiere ir a ver a su suegra?
Siempre queda el recurso de hacer una esvástica. Si amigos, parece increíble pero es… ¡nazi!

Esvastica_humana

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Los de la imagen precisan, es evidente, de más ensayos. Les ha quedado un poco paticorta y algo descompensada hacia la derecha (¿hacia donde sino?).

Destaca, aparte del barrigón descamisado que está camino de rascarse el sobaco, la pobre presencia de mujeres. Sólo he detectado tres, y tengo dudas con un ser, hacia la derecha, que no sé si lleva una falda o una toalla de ducha.

También merecen nuestra atención, un tipo a la derecha que alza los brazos para ¿animar? mientras el resto le ignora por completo. Y el señor, en primer planto, ataviado con un delantal a cuadros rojos y blancos (que son los colores del equipo que “animan” y cuyo nombre omitiré porque ningún equipo de fútbol merece ser reconocido por unos aficionados tan aburridos).

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