En el disco “Eat me, drink me” de Marilyn Manson, hay un tema (Evidence) que siempre que lo escucho, me hace pensar en The Cure. Esto ocurre, obviamente, antes que el Reverendo empiece a cantar, pues su voz lo identifica, pero aún así…

Eat me, drink me” es un disco lejísimo del atronador “Antichrist Superstar” y de los primeros discos (llenos de ruidos y voces grabadas). Parece más que evidente que con el paso de los años, nuestro Reverendo se ha ido diluyendo (y aburguesando).

El día que dejó los zancos y el corsé, el mundo de la provocación perdió un ángel. Pero aún así, al César lo que es del César y al “God of Fuck” lo que le pertenece.

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Este mundo nuestro precisa de genios provocadores (o de maravillosos farsantes que se crean genios). Brian Warner logró convertirse en el “monstruo de debajo la cama” para casi una generación, y eso merece ser reconocido.

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