Una cadena de televisión, omitiremos cuál porque esto es aplicable a más de una, ofrece en su página web la posibilidad de registrarse.
Te mandan un boletín al buzón con avances de programación y otros servicios que ellos consideran de tu interés. También tienes acceso a la sección de participación: con foros, blogs y concursos.
Como soy una persona que ve la televisión (que no es lo mismo que sentarse ante el televisor y ver lo que echan) me interesan estos servicios. Y suelo registrarme.
Lo hago inventándome todos los datos menos el mail.

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Dejar cualquier dato real por Internet es peligroso. Con pocos conocimientos y mucho tiempo libre, cualquier anormal puede realizarte un abordaje. Con más paciencia que una araña, se pueden acumular muchos datos sobre una persona. Los pedófilos son unos auténticos expertos en estas cosas: peinan foros y redes sociales y pueden llegar a presentarse a las puertas de tu instituto o en tu casa el día de tu cumpleaños.

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En la página web de esa cadena de televisión hay unos concursos de una simplicidad infantil; tanta, que mientras consulto su programación, suelo participar sin mirar siquiera cuál es el premio.
Hace poco gané una camiseta y un bolígrafo de una popular serie de televisión. Obviamente nunca me llegaron, y no porque haya tongo, sino porque había dejado dicho que vivía en: C/ Del Mul, s/n. 03246 Agapito del Barranco (Cuenca) o cualquier cosa parecida.
Hace poco he ganado un libro, y en el mail de felicitación, se me indica que no me lo podrán mandar, sino les facilito mi dirección real.

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He llegado a la conclusión que aquellos usuarios que tiene los datos inventados tienen más posibilidades de ganar.

Es evidente que en esos concursos SI gana alguien, pues el beneficio que sacan revendiendo tus datos a otras empresas es mucho mayor que lo que se gastan en mandarte cualquier detallito.

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