Hoy no es Sant Jordi, así que podemos hablar de libros y no hace falta hacerlo sólo de best-sellers.
Porque visto a través de los medios de comunicación, eso parece ser el día del libro: El día del libro más vendido.

Lo que diré ahora es una enorme obviedad (pero quizás por obvia, conviene recordarla con frecuencia): que un libro se venda mucho no significa que:

a) que sea lea (¡Ah! Esta es buena… Hay cifras de libros vendidos en Sant Jordi, el día que los libreros hacen su “agosto”, pero… esos libros que se regalan ¿son leídos o pasan a engrosar aquellos estantes de los que los exhiben como trofeos inmaculados?)

b) que sea mejor que otros.

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Hay una tranquilizadora teoría que dice que la opinión de la mayoría es la buena. Tranquilizadora porque permite sentirte parte de un grupo y no andar a tientas en la soledad de ser diferente. Acercarse a un libro muy leído es tener posibilidad de entrar en el amplío club de los lectores de ese libro. De la misma forma que hablar del tiempo en el ascensor, es posibilitar una charla a un nivel que cualquiera puede aportar su inestimable (y generalmente innecesario) punto de vista.

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Hay un chiste acerca de lo beneficioso que es el tabaco, en forma de cartel publicitario, en un episodio de los Simpsons que reza: millones de fumadores no pueden estar equivocados.

Adolf Hitler tampoco creía en la teoría democrática que la opinión de la mayoría reflejara la mejor opción (él creía que la mejor opción era la suya XD) pero unos trece millones de alemanes, adultos y maduros, decidieron democráticamente apoyarle.
Ahora, a dictador pasado, es muy fácil decir que no fue una decisión (aunque mayoritaria) demasiado acertada.

hitler_fansHitler rodeado de fans

Pero volvamos a los libros que se compran (y que no se leen).
Esos millones de alemanes (y no alemanes) creyentes en el führer, seguramente compraron su libro (los mayores ingresos de Hitler no proveían de su sueldo, sino de los derechos de autor de su best-seller: Mein Kampf) pero no lo leyeron nunca.

Y la prueba que no lo leyeron está en que Hitler ya detalla, en el libro, su “política exterior”. O aquello que, una vez en el poder, sería su “política” exterior (ocupación y conquista de países vecinos. Aunque era vegetariano, a veces se tragaba países enteros, dice Lubitsch).
Hitler habla, años antes de llevarlo a cabo, del ejemplo italiano , de la imposible amistad con Francia, de la alianza o enfrentamiento con Inglaterra, y –esa parte siempre me ha hecho cierta gracia- de lo suicida que seria atacar el imperio ruso…

Quizás ni Hitler se leyó su libro.

Hitler-con_gafas

En la intimidad, Hitler usaba gafas

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