6 de cada 10 personas que expresan “me gustan como escribes”, terminan decepcionadas conmigo. Y lo que es peor: dejan de leerme.

La mayoría de la gente que me lee (que es un opúsculo minoritario de un sector minorista de un reducido grupo) quiere saber más de mí; quieren conocer al autor de los textos que les agradan.
Pero la mayoría acabará decepcionada conmigo.
Les gusta lo que escribo pero no les gusto yo. Este es un hecho estadísticamente comprobado.

¿Y qué hago yo al respecto? Francamente, nada. ¿Acaso tengo que hacer algo? Ya se me ha pasado la edad de intentar ser lo que los demás esperan que sea.

javLas japonesas también sonríen cuando están tristes

Lo que realmente me molesta es cómo al ir conociéndome, van dejando de leerme. Y cuando se cansan de mí (lo cual es tan lícito como que yo me canse de ellos) dejan de leerme.
De repente, al no gustarles yo, automáticamente tampoco les gusta lo que escribo.

Tal injusticia me pone triste. Demuestra una extraña incapacidad para separar la obra del autor.
Es algo tan talibán como aquellos judíos fanáticos que consideran una aberración que se interprete Wagner.

…pero no me gustas tú.