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Britney Spears aparece desnuda en el video de su tema “Womanizer”. (No le veréis ni el ombligo). Es un estado previsible siguiendo las diversas fases de destape que ha venido produciendo en sus videos, desde que apareciera como la colegiala de gemido lascivo en su “Oops!… I did it again” (Recuérdamelo).

El mismo progreso destapador (pero mucho más fugaz) tuvieron las rusas T.a.t.u. De colegialas en el tema que les lanzó a la fama “All the things she said” (recordemos), al torso desnudo de “Beliy Plaschik” (Lena enseña teta).

Y cómo ellas, otras muchas cantantes poperas optan, para insinuar o mostrar pechuga.

tatu1T.a.t.u: bollería elaborada en Rusia

Y después de aparecer desnuda, ¿qué?
Ninguna sigue la opción que parodió Robbie Williams en su “Rock dj”, video en el que, tras desnudarse, se arrancaba también la piel y la carne, hasta quedarse en los huesos.
Desgraciadamente sólo fue una simulación, que nadie se alegre.

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Está más que claro que el objetivo de estos músicos (o de quienes los han fabricado) es vender. Y nada vende más que el sexo (o la insinuación de sexo).

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Aunque Europa sea más abierta que los Estados Unidos, o aunque las T.a.t.u añadieran el morbo sexual de su homosexualidad, aún estamos años luz por detrás de Japón.

Japón fabrica cada año centenares de “Idols”. Palabra que agrupa a la actriz-cantante-modelo-florero que durante su breve carrera, iniciada en la pre-adolescencia, saca discos, forma grupos musicales, anuncia cualquier cosa, protagoniza películas y hace decenas de miles de sesiones de fotos.

Como todo lo japonés, está perfectamente organizado en categorías en función del público al que se dirige: idols del cosplay –caracterización de personajes de manganime-, las de grupos musicales, las lolitas, las modelos de revistas, las de contenido adulto (y decenas de categorías más).

idols_japonSesión de fotos de una Idol en plena calle (observar la horda de curiosos detrás)