De todos los artículos que en nuestra suciedad de consumo podemos adquirir, un coche es el más grande de los agujeros económicos que existen: comprarlo, pagar impuestos, tasas, seguros, y luego, si encima queremos usarlo: recargarlo religiosamente de combustible fósil,…

Si todo ello no fuera un gasto infinito, hay gente que decide gastarse el dinero en “personalizarlo” (nada malo encuentro yo en adaptar las cosas a nuestro gusto), pero expresarse mediante el propio coche parece propio de gente que, en realidad, no tiene mucho que expresar (o que es incapaz de encontrar un medio más efectivo para hacerlo).

Un ejemplo: este tuneado “a lo japonés”.

tunning_hentai

El vehículo debe ser propiedad de un fan del hentai, que no duda en hacer apología del lolicon, con esta colorida estampa de una chiquilla que nos muestra –impúdicamente- su matricula. (La foto la he encontrado en un interesante post sobre fetichismo japonés)

.

En realidad, todo consiste en hacerse ver, en llamar la atención, en una sociedad que a menudo parece poblada por clones. Francamente nada nuevo, los faraones también tuneaban sus sarcófagos y sus tumbas. Claro que ellos, mucho más listos, lo hacían con el dinero y el esfuerzo de los demás. Hoy en día, aparte de ser flagelados por “los superiores”, nos flagelamos (el bolsillo) nosotros mismos. Haha… y luego llaman a esto evolución.

.

.