No suelo hablar de mis sueños porque raramente recuerdo acerca de ellos. Pero hoy sí.

Estaba en lo que para mí era el pasillo de mi instituto, compartiendo espera para el inicio de las clases con algunos compañeros. Era la vuelta a la rutina tras unas leve vacaciones, quizás semana santa. La charla iba de libros; de aquellas lecturas obligadas que habíamos hecho durante las vacaciones. Parecía que había una prueba o examen.

Ya en clase, en la pizarra había tres columnas de palabras –ahora se me aparecen borrosas en el recuerdo-, pero eran etiquetas de un reto literario (¿De qué?). Según parecía, el examen consistía en ubicar cada una de nuestras lecturas bajo alguno de esos conceptos.
Eran conceptos muy extraños, y me parecía –en el sueño-, que sólo quien se hubiese leído los libros podría colocarlos bien.

Algunas etiquetas que ahora recuerdo eran: ANCHO, ALTO, TITANIC, FALCONE (¿Será este Falcone?).Y entre los múltiples libros que tenía sobre la mesa, ahora sólo recuerdo dos (¡agh!): El sí de las niñas (¡Quiero leerlo YA!) y La camarera del Titanic. (Creía que esto era una película).

Como siempre, yo me angustiaba bastante. Miedo a no hacerlo bien, a no haber leído lo suficiente,…

libro_nubes.

Y ahora, algunas simpáticas incoherencias:
La profe, en el sueño, era una profesora que realmente tuve en mi desastrosa etapa “basílisca” (Bachillerato). ¡Mi profe de física!

En mi clase estaban sentados dos luchadores/actores de la WWE. A mi izquierda, Edge, que ofrecía todo su repertorio de caras de sorpresa, incomprensión y angustia (Artículo sobre Edge y sus caras); hasta daba lástima de ver. Y, al fondo de la clase, Undertaker (y sin sombrero).
A Undertaker le ocurría un extraño incidente: la placa de yeso del techo, sobre su cabeza, se agrietaba. Y todos mirábamos hacia esa placa que amenazaba con caerse.

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Lo que más me ha desesperado al despertar, ha sido no ser capaz de recordar más títulos de libros. Siempre es interesante saber qué recomendaciones le hace a uno,… su subconsciente.

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