El pasado lunes se estrenó en Cuatro la serie Viajero en el tiempo (Journeyman). De entrada, el único reclamo es su protagonista: Kevin McKidd (conocido y admirado como Lucio Voreno, de Roma).

journeyman_promo_castEl hermano poli, la exnovia, él héroe (Kevin McKidd) y su esposa


Un señor, de profesión periodista, casado y con un hijo, sufre “viajes” temporales que le llevan al pasado reciente (en el episodio piloto –quizás por el presupuesto- sólo viajó a veinte años atrás). En esos viajes, haciendo caso omiso al consejo del Abuelo Simpson (“Si un día viajas en el tiempo no toques nada, porque el menor cambio puede tener graves consecuencias en nuestro presente…”) interviene activamente. Pues algo, o alguien, lo ha elegido para que corrija algunos errores.

En el piloto, nuestro héroe mundano, salvaba a un tipo que pretendía suicidarse dejándose arrollar por un tranvía urbano (que, junto al Golden Gate, nos sitúa en San Francisco). Al final del episodio pero, dejaba que ese mismo tipo fuese arrollado por otro vehículo. La misión consistía en que el tipo debía hacer algo en ese período de tiempo.
Para mí, esto no tuvo el menor interés.

Lo que sí llamó mi atención fue el curioso entramado familiar del protagonista: está casado con una exnovia de su hermano, pero parece bastante obsesionado por una novia suya que falleció (o no) en un accidente de avión.

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Journeyman, cuya primera (y quizás única) temporada cuenta con 13 episodios, fue cancelada al otro lado del charco antes de finalizar (es un dato a tener en cuenta). El argumento no es novedoso: un tipo al que se le desmorona el presente, intentar arreglar el pasado de los demás. El ritmo del capítulo es muy acelerado. Tiene ese plus de “nostalgia” por contraste (en el pasado, un señor con un móvil ladrillo, se ríe de su móvil colgado en la oreja).

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Dos observaciones muy personales:
El opening incluye escenas del Golden Gate semioculto por la niebla, como ocurre con imágenes promocionales de la película Zodiac.

zodiac_journeyman-goldengateParecido, ¿no?


La moralidad matrimonial, impide que el protagonista se acueste con su novia durante un viaje atrás en el tiempo. (En ese espacio-tiempo, él y su novia son pareja; y él y su esposa aún no se han casado. Aún así, algo más fuerte que su deseo –el guión de una cadena políticamente correcta-, le impide cometer una infidelidad inexistente).

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