El mundo no puede prescindir de los genios,
por eso yo no moriré nunca

Salvador Dalí

Sigo aquí.
El mundo también.

Todo el cultivo de pensamientos, sensaciones, reacciones y situaciones (propias y ajenas) de estos días están en el caldero. Podría cocinar con ellas una amarga sopa (esculpir un muro de lamentaciones), o un dulce divertido (el mayor regalo que me otorgó mi padre fue su -cruel- sentido del humor: a veces irónico, genial y bondadoso, a veces sangriento, fruto de la envidia o la incomprensión).

Lo que me preocupa (y me asusta) no es su muerte, sino la eterna ausencia que ésta conlleva. Como escribió Monzó en un relato: “Ya no está. No está en la habitación, ni en el jardín; ni en el comedor, ni en la cocina. No ha salido un momento para volver luego… ” (no escribió EXACTAMENTE esto, pero la idea sí).

Pese a las muestras de cariño, afecto y atención que me habéis ofrecido, soy demasiado caracol para hacer uso de esas ofertas. Me escondo bajo el ropero y espero que todo pase. Sólo os pido que NO os toméis mi silencio como un desprecio, una falta de confianza, o un desinterés.

caracol

Cito a Woody: “Yo ya no quería nacer, tuvieron que entrar a buscarme.

¿Es egoísmo esto mío? Yo lo llamo supervivencia.

(Primero era “vive y deja vivir”. Luego fue “vive y deja morir”. Ahora es: “vive y no me hagas daño”).

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Mi padre era creyente y tenía muchos planes para cuando se jubilase.

Yo no creo en nada, y mis planes consisten en leerme Historia de Francia y ver Vientos de agua (proyectos, ambos, que podría empezar AHORA MISMO). Y nada más.

Y, como dijo Homer cuando los franceses disparan la bomba atómica sobre Springfield y él es –en principio- el único superviviente (al estar en un búnker intentando comprender unos chistes):

homer_feliz

…hay que seguir riendo.

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Fuente caracol: http://dgvivencias.blogspot.com/