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A mi no me interesa la ciencia-ficción. Pero me gusta Planetes.

El futuro que presenta (año 2.075) es ya en el universo; la vida en la Luna es un hecho, y los viajes por el espacio, habituales. Pero en Planetes el universo es el marco, el escenario, donde se desarrollan vidas anodinas e insignificantes, las de un equipo de recolectores de basura espacial. Y el mundo, ese gran mundo, no habrá cambiado demasiado. Los beneficios de la explotación de los recursos siguen en manos de unos pocos (países ricos), mientras la mayoría sobreviven o, simplemente, mueren…

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Fee, Yuri y Hachimaki, a los que se une la principiante, Ai Tanabe, tienen una misión vital (y a la vez penosamente reconocida). Recoger los desechos del espacio es importantísimo para el progreso y para evitar accidentes (bien lo sabe Yuri, esto), pero su sección es el último peldaño de la compañía (y sus oficinas, están en el más sombrío de los sótanos).

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A raíz de un accidente, Hachimaki padece fobia al espacio. Será este el mejor episodio del anime, y la trama más interesante del manga. Le permite el autor, Makoto Yukimura, enfrontar a su personaje a los miedos; a su “otro yo”. A afrontar la soledad, una soledad que en el espacio, se puede volver apabullante. A camino entre una lucidez nihilista y la locura, Hachimaki se irá hundiendo en un pozo negro del que ni siquiera su naciente interés por Tanabe logrará salvar. Sólo la Von Braun, una nave que hará la primera expedición a Júpiter le harán reaccionar.

Hachimaki se propone ir en ese viaje, que durará siete años, pero antes debe ser reclutado, y para ello deberá superar largas y duras pruebas, y entrenamientos. Hachimaki, impulsivo, egocéntrico y autodestructivo, lo abandona todo y se juega, algo más que el futuro, en las pruebas.

Logrará enrolarse en la nave, donde coincidirá con Goro Hoshino, su padre, con quien tiene una relación inexistente, y antes de partir, encontrará el puerto “al que siempre debe poder volver todo astronauta”, como bien le alecciona su maestro. Y ese puerto, no podría ser otro, es Tanabe.

El manga, 4 tomos, ofrece una riqueza de matices (desde el humor delirante al drama mórbido –me refiero a las viñetas del perro atropellado-) que el anime, de 26 episodios, dulcifica. El anime es más suave, pero no olvida mostrarnos cómo la pobreza de algunos países les lleva a tomar medidas drásticas (el Grupo de Defensa del Espacio; según Technora: “terroristas”).

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En manga o en anime (o a poder ser con los dos) Planetes es un historia que bien merece un visionado. Aunque no nos gusta la ciencia-ficción, o en especial si no nos gusta, encontraremos que por mucho que progrese tecnológicamente nuestro mundo, aún lo formarán seres humanos (cuya humanidad a menudo es discutible), y que nuestro progreso moral, es mucho más lento.

Aún así, somos, cada uno de nosotros, parte del gran universo.

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Manga (4 volúmenes) http://www.animesps.com/invision/forum/index.php?showtopic=4809

Anime (26 episodios) http://www.animesps.com/invision/forum/index.php?showtopic=248

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