Sinopsis:

Cinco estudiantes de medicina deciden experimentar, por ellos mismos, la muerte y lo que pueda haber más allá.

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Será por la temática (la muerte) o por la fotográfica (matices castaños, oscuros, con luces pálidas de fluorescente) de Jan de Bont, este es un ejemplo de lo que considero como película otoñal. Pero que nadie corra a buscarla, aparte de un interesante reparto (Kiefer Sutherland, Julia Roberts, Kevin Bacon, William Baldwin, y Oliver Platt) la película de Joel Schumacher, no ofrece nada de sustancioso. Si fuera un libro, seria uno de esos que leo sin subrayar nada. Pero entretiene.

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Lo que encuentran en la muerte no es ni la luz blanca, ni un amable viejo barbudo, sino una confrontación con sus propios “pecados” (va entrecomillado porque el concepto de pecado es una imposición religiosa). Recuerdo que, de pequeño, me daba bastante miedo el niñato que pegaba a Kiefer Sutherland. Mucho más que el Jason o Freddy de turno (los serial-killer siguen una pauta, los niños son impredecibles).

Como esta película es tan americana como la tarta de manzana o el nombre de Zutrov (según C.M. Burns), termina con un happy-end donde todo queda en paz (y ellos han pedido perdón por sus “pecados”).

Veo una luz…

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Una curiosidad curiosa:

La película es de 1990. Diecisiete años más tarde, William Baldwin volvería a ser “secundario” de un Sutherland. No con Kiefer, sino con su honorable padre, Donald. Me refiero a su papel en Dirty Sexy Money.

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Lo mejor y lo peor del film:

Para aquellos que odiamos a Julia Roberts (lo siento, es así) aquí podremos disfrutar, aunque sea unos segundos, de su muerte (la de su personaje, claro está). Por desgracia tendremos que soportar, durante casi dos horas, sus gafas de intelectual.

Julia Roberts de intelectual

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Ficha: http://www.filmaffinity.com/es/film880513.html

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