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Desde tiempos inmemorables, me he sentido atraído por la velocidad de guitarras del heavy metal. Las primeras impresiones al descubrir un nuevo disco (o grupo) a veces son decepcionantes. “Esto se podría hacer mejor”, me digo. Es decir: más rápido.

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No hay nada más rápido que el black metal.

Pero con el black metal siento como si se sacrificara la voz. Pasa de ser unas guturales introducciones (lentas) con unas verborreas indescifrables (rápidas), con la vocecilla de alguien que parece que se haya pillado **** subiéndose la cremallera de los pantalones.

El power metal es rápido, tiene voz pero… por lo general, no tiene mucho contenido. Sus composiciones, sus letras, son un poco previsibles. Que nadie se me ofenda, pero MANOWAR llevan años haciendo incluso las mismas rimas. (Lo que no implica que tengan grandes canciones).

Luego están aquellos grupos que hacen discos conceptuales. Grandes epopeyas con temas, cuyas letras parece que pretendan contarnos El señor de los anillos, mezclado con riffs contundentes. Se me hacen demasiado asfixiantes.

Es evidente que no sé qué quiero, y que aún no lo he encontrado.

Lo más parecido a esta “supuesta perfección” de voz, letra, y guitarreo rápido con contenido y contundentes como metralla, quizás seria la primera época de JUDAS PRIEST con Rob Halford.

Judas Priest reencontrados

Judas fueron los primeros (más o menos conocidos), que usaron doble guitarra, lo cual daba para mucho (y la prueba está en la cantidad de grupos que lo imitaron). También tenían una voz tan única como repetible: por más que se desgañiten algunos heavys, Rob Halford siempre iba más lejos (¡y más rápido!) y ¡hasta se le entendía! (algo francamente difícil).

Rob Halford

También METALLICA en sus inicios, antes de volverse pesados (pero lentos, y con el cabello corto) tuvieron cimas de esa mezcla de contundencia y velocidad.

Este no es un post para decir: Judas son los mejores y los demás no valen nada. No. Esto es una reflexión, tan tonta como cualquier otra, de alguien al que la música (ponedle etiquetas, géneros y subgéneros, si queréis, pero seguirá siendo música por encima de todo), ha ayudado a sobrevivir.

Un ejemplo de velocidad, contundencia, voz, y guitarreo: PAINKILLER