Hay una frase bonita para mi estado de hoy:

“Hiciste lo que podías o creías oportuno en ese momento, y no cabe lamentarse sino buscar soluciones”

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Dije que haría crónica de mi viaje a A Coruña (como dijo Selyna “el acontecimiento del año”) y ahora me da pereza. Debo hacerlo YA, o de lo contrarío no se hará nunca.

Debo revisar los textos de los 400 golpes, y aún quedan algunos para escribir (agh). Debería haber terminado hace tiempo la revisión del Diario de un informático…

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Y ya hace meses que debería haber reseñado algunas series de las que ahora sólo tengo un vago recuerdo. Y otros posts “actuales”, esperan desde hace tiempo en el tintero.

Tener un blog es un agobio. Quisiera trasladar a él toda mi existencia: compartir la música que escucho, los libros que leo, las películas y series que veo, las tonterías que se me ocurren, algún destello de humor cotidiano,… Y cómo no puedo trasladarlo, al menos reseñar lo destacado: subrayarlo.

Parece que tengo en alta consideración mi opinión, cómo si alguien, alguna vez, me la hubiese pedido para algo…

Pero me queda la esperanza, en el fondo de mi ser, que alguien, algún día y en algún lugar, pueda encontrarlo útil. Y para encontrarlo, primero habrá que escribirlo, claro.

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Y mientras, debería seguir escribiendo. Escribir de verdad, no esto. Pero ya hace tanto que no hilo dos palabras con sentido, que me siento como si tuviera que volver a empezar de cero (otra vez). Y ya cansa.

Para mí todo son torres. Ladrillo sobre ladrillo, peldaño sobre peldaño, y a la que me detengo, a la que dejo de escalar, me caigo al suelo y luego debo volver a empezar a apilar cajas. Siempre las mismas cajas, para no llegar nunca a ningún sitio.

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Y mientras, debería mover esa roca llamada objetivo B. Por que al fin y al cabo todo esto está muy bien, muy romántico y muy bohemio, pero este mundo mutante requiere que tengas un trabajo para no ser un anormal. Y de todos mis pájaros en la cabeza, el único que es comestible es el objetivo B.

Quizás sólo sea otra meta volante para retrasar mi encontronazo con la realidad.